Últimamente escuchamos por varios medios el tema del uso de las famosas TICs en el ámbito educativo, hemos encontrado y leído muchos textos al respecto, hemos visto videoconferencias o documentales buscando la guía o la asesoría para aprender a ponerlas en práctica con nuestros estudiantes o con nosotros mismos.
En mi experiencia, he pasado por distintas fases al hablar de este tema:
- La primera fue la
negación, me rehusaba a aceptar que la tecnología y los distintos medios nos dominaran hasta en la escuela, no estaba yo de acuerdo en que el estudiante se enajenara AHORA con la computadora, el celular, la tablet, etc.
- Después de sentirme bombardeada con información relacionada,
accedí a leer y comprender por qué la insistencia en permitir y/o proponer a los estudiantes el uso de las TIC en el aula. Me di cuenta que era ya amplia la investigación publicada, y que entonces era por algo...
- En mi práctica docente comencé a
vivir en carne propia algunas de esas transformaciones: uso de e-books, pizarrones interactivos, plataformas para compartir tareas y materiales, etc. "No parece tan malo", me dije.
- Realicé después una especie de
negociación conmigo misma: "OK, intentaré sacarle provecho al equipo y recursos que me provee o permite utilizar la escuela, pero sin dejar que mis alumnos se distraigan usándolos de más o dándoles un uso inadecuado".
- Una vez que
comprobé lo mucho que las tecnologías facilitan algunas tareas, empecé a incorporarlas por mi propia cuenta, a investigar e idear qué más podría implementar en mis clases. Fue así como en algún momento utilicé grupos de WhatsApp con mis grupos, páginas y grupos en Facebook para compartirles información, busqué videos y documentales que pudieran resultarles interesantes, hasta un video de "El mundo de Beakman" vi con ellos.
- Sí, sentía que estaba por fin poniéndome a la vanguardia en educación, pero es cuando encuentro algunas
dificultades: no siempre es viable manejar grupos de WhatsApp puesto que compartir mi teléfono personal es riesgoso; en Facebook los chicos prefieren a veces otro tipo de contenidos o es difícil moderar su comportamiento virtual, por lo que lo limité para compartir avisos importantes únicamente; los videos, documentales, películas y demás requieren ser muy atinadas y llamativas para su edad, de lo contrario, caemos en el mismo desinterés y desmotivación para las actividades.
- Ahora me encuentro nuevamente en esta fase de
investigación, buscando cuáles son las prácticas más eficientes para el uso de TIC con adolescentes.
Algunas herramientas que me da la UVM sirven bastante, como el
Explorador Profesional de la página oficial, el cual es un test en línea maravilloso que les permite visualizar su perfil vocacional de acuerdo a sus intereses y habilidades, y les da un listado como de 40 empleos a los que podrían dedicarse con éxito (algunos terminan más confundidos por lo mismo, pero les ayuda mucho a conocerse).
Sin embargo, ahora soy consciente de que no estoy aprovechando al máximo las técnicas y recursos que nos ofrece el avance de la tecnología, me encuentro aprendiendo más en el posgrado, aunque al menos debemos reconocer que ya di el primer paso hacia el éxito educativo-digital: la
aceptación.
Evidentemente debemos ceder a evolucionar nosotros junto con la tecnología. Es cierto que esta nos rebasa sobremanera, pero de la misma forma los jóvenes van un paso adelante y para cuando aprendemos a usar un artefacto o herramienta que consideramos nueva, ellos ya están en el futuro comunicándose y aprendiendo de mil formas más.